miércoles, 8 de diciembre de 2010

Bloque 3. Educación ambiental para el desarrollo sostenible

La educación ambiental es parte del proceso docente educativo y contribuye a renovarlo y a hacerlo más dinámico, flexible, creativo y activo, sin que cada asignatura y cada actividad pierdan su objeto de estudio y funciones instructivas y educativas, a la vez que contribuye a prevenir y a solucionar el problema ecológico, de gran importancia a nivel global.






Considero que la educación ambiental es un proceso educativo, es un enfoque de la educación, es una dimensión, es una perspectiva y es una alternativa de la educación y la Pedagogía, que debe de-sarrollarse básicamente en la escuela, por el encargo social que a esta se le confiere en la preparación de niños, adolescentes, jóvenes y adultos, para la vida, y constituye un fin político, económico y social.
La educación ambiental tiene establecidos internacionalmente, como objetivos:
  1. ayudar a hacer comprender claramente la existencia y la importancia de la interdependencia económica, social,
  2. política y ecológica en las zonas urbanas y rurales;
b) proporcionar, a todas las personas, la posibilidad de adquirir los conocimientos, el sentido de los valores,
las actitudes, el interés activo y las aptitudes necesarias para proteger y mejorar el medio ambiente;
c) inculcar nuevas pautas de conducta en los individuos,los grupos sociales y la sociedad en su conjunto, res-
pecto al medio ambiente.



Cuando el sistema de influencias educativas para la protección del medio ambiente ha sido correctamente desarrollado por la escuela, mediante una labor pedagógica consciente, creadora y entusiasta del maestro, y ha sido sólidamente asimilado por los alumnos, manifestándose en la práctica cotidiana, se puede afir-mar que se está desarrollando un proceso de formación de valores positivos en la personalidad del escolar, que determinará que nuestros educandos, una vez egresados del Sistema Nacional de Educación, materialicen, como trabajadores activos en sus dife-rentes profesiones u oficios, la consecuente protección que nece-sita el medio ambiente.


El desarrollo efectivo de la educación ambiental, es posible cuando el maestro ha estado bien preparado y actúa como orientador de la actividad; los alumnos son los ejecutores y la escuela recibe el apoyo de los ministerios, las instituciones y las orga-nizaciones políticas y de masas, entre otros requerimientos y condiciones.


La educación ambiental es para los alumnos, y no es el docente el destinatario fundamental. Pero constituye una condición indis-pensable la maestría y el conocimiento de cómo desarrollar este proceso educativo en la teoría y en la práctica, por los maestros y los profesores. El éxito de este trabajo depende, y tiene como requerimiento imprescindible, la adecuada preparación que, duran-te la formación y la superación de pregrado y postgrado, reciban los educadores.


Condiciona este trabajo que las actividades se enfoquen a los problemas ecológicos de la comunidad, la adaptación según el tipo de grado y el nivel de enseñanza de que se trate, y la orientación y el desarrollo de un trabajo creativo, flexible, dinámico y participativo.


También es condición esencial, para poder desarrollar la educa-ción ambiental, que se tenga un contacto directo de los alumnos con la realidad del medio ambiente, así como el desarrollo de la interdisciplinariedad, la multidisciplinariedad, la transdisciplinariedad y la integración de los contenidos de las asignatu-ras, vinculándose a las actividades prácticas, y que a los maes-tros se les facilite una metodología para la investigación de los problemas ecológicos.




Se deben considerar, para toda actividad de educación ambiental, la definición del objetivo, la selección del objeto de estudio y de la zona (problema ecológico: sus causas, efectos y alternativas de preverlos o solucionarlos), la obtención de planos e información preliminar de lo que se estudiará, el conocimiento de los métodos, las técnicas y los procedimientos, el desarrollo de la actividad, la obtención de los resultados, y la elaboración de conclusiones y recomendaciones, así como la evaluación.


La educación ambiental no puede limitarse a la labor docente, ya que hay otras formas potencialmente eficaces para continuar el trabajo dirigido a enseñar y educar a los alumnos multifacéticamente, y a desarrollar conductas conscientes y favorables sobre la protección del medio ambiente: las actividades extradocentes y extraescolares. El éxito de las actividades extradocentes y extraescolares referidas dependen, en gran medida, de la convic-ción, el entusiasmo y la organización que el docente logre conferir a este trabajo.


La escuela ofrece innumerables formas para la realización de la educación ambiental, pero, a la vez, es un trabajo muy complejo e integrador, por el amplio significado que tiene el concepto de medio ambiente y necesita sensibilización, responsabilidad, interiorización, dinamismo y entusiasmo por el docente, capaz de motivar, como requerimiento inicial, a los alumnos.


Existen otros requerimientos organizativos que deben tenerse en cuenta para la realización de la educación ambiental, que tiene una significación trascendental; entre ellos, figuran la actuación del docente en la organización de la actividad, la partici-pación de los alumnos en la decisión del objeto o el problema ambiental a estudiar, y la manifestación de la coordinación para poder desarrollar simultáneamente varias actividades.


Entre las actividades que constituyen las formas principales que favorecen el desarrollo de este importante trabajo educativo, se pueden significar las que se realizan en las instalaciones pioneriles (campamentes docente-recreativos, campiñas, centros explo-radores y otros), así como en las etapas recreativas, vacaciones o de fin de semana, pero no siempre se les confiere un carácter ambiental, en favor de la protección del medio ambiente.


Sin duda, la educación es el eje principal para el cambio de mentalidad en un país que aspira al desarrollo sustentable. Por eso el director regional de Conama, Bolívar Ruiz, explicó que educar para el medioambiente es imprescindible, ya que los recursos naturales son limitados y cada vez más explotados. “La biodiversidad es nuestro patrimonio como país (si no la resguardamos lo harán otros) y nos presta servicios asociados, por lo mismo, necesitamos urgente gente más sensibilizada con el tema”, aseguró el experto.
Para ello, se requiere de un plan de trabajo que involucre a las instituciones privadas y públicas, con una política que cuente con una base social, que contenga valores y principios que sean incorporados en la enseñanza y en la propia sala de clases.


La importancia de la participación social

Una adecuada protección del medio- ambiente requiere de la concurrencia de todos los interesados, independientemente de su nivel de afectación: municipio/comuna, concejos deliberantes, escuelas, hospitales, dispensarios, vecinales, organizaciones no gubernamentales, cooperativas, colegios profesionales, medios de prensa, partidos políticos, clubes, federaciones, asociaciones de comerciantes o industriales, sindicatos, etc. No alcanza el reconocimiento constitucional o legal de la materia ambiental.
La educación ambiental es la garantía que tienen los ciudadanos de poseer capacidad de participar en la solución de sus problemas ambientales. Esta capacidad va a estar dada por el nivel de conciencia adquirido respecto de la importancia de los distintos temas o conflictos ambientales.

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